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lunes, 11 de marzo de 2013

2013 Dominicanos celebramos "El bicentenario del Libertador" Juan Pablo Duarte!

Santo Domingo, D. N.-
El 26 de enero se cumplieron doscientos años del nacimiento del patricio Juan Pablo Duarte y Diez.   Este hombre, gestor de la independencia de la República Dominicana, representa el modelo de la dominicanidad y del orgullo nacional.

Nacido en el seno de una familia de comerciantes, Juan Pablo Duarte y Diez, se impregnó de las ideas de libertad en sus años de formación que germinaron en él la idea de la independencia.    Su visión le llevó a formar las sociedades "La Trinitaria, la Filantrópica y la Dramática", espacios que sirvieron al propósito de difundir su pensamiento y hacer nacer en otros el anhelo de una patria propia. 

Sus esfuerzos dieron fruto y aunque no estuvo presente en el momento de la proclamación de la independencia, ya que se encontraba exiliado en Curazao, pudo ver su sueño independentista hecho realidad.   Para Juan Pablo Duarte la lucha nacionalista fue ardua y no siempre placentera. 


En agosto de 1844, luego de su regreso al país, la Junta Central Gubernativa presidida por Pedro Santana, declara a los padres de la patria Juan Pablo Duarte, Francisco del Rosario Sánchez y Matias Ramon Mella, junto a otros nombres que formaron los liberales como “Traidores a la Patria” y el 10 de septiembre de ese mismo año es enviado nuevamente al exilio; en esta oportunidad a Hamburgo, Alemania. 

Juan Pablo Duarte, con sus ideales y acciones logra convertirnos en un país libre, soberano e independiente ¡Qué ironía nos enseña la historia!   ya que este recibe como recompensa: El Exilio.   Esto muestra que en todos los tiempos han existido los deseos desenfrenados del poder mal sano, lleno de envidia y egoísmo que forman parte de la naturaleza humana. 

Luego se traslada a Venezuela donde escribe entre otros versos, la “Carta del Proscrito”. Este poema resulta particularmente triste, simbolizando el reflejo de la desolación de un hombre sin patria: “Llegar a tierra extranjera sin idea alguna ilusoria, sin porvenir y sin gloria, sin penares ni bandera”.

Finalmente, Juan Pablo Duarte regresa al país en 1864 y es enviado ese mismo año como cónsul al exterior, con el objetivo de recolectar fondos para la causa restauradora que buscaba poner fin a la anexión a España. Lamentablemente, el patricio no regresaría jamás al país. Murió el 15 de julio de 1876 en Caracas, Venezuela.

A pesar de estos eventos desventurados, la vida de nuestro libertador es un ejemplo de un amor profundo a la patria.  El cual deja encendida la chispa de la libertad en los dominicanos, como la máxima expresión de la dignidad del ser humano: “¡Vivir sin patria, es lo mismo que vivir sin honor!”. 



El ideal Duartiano, de Sánchez y Mella como Padres fundadores de la patria, es hoy una presencia viva.   La Constitución hace acopio de estas doctrinas cuando se expresa en su preámbulo en los siguientes términos: “Guiados por el ideario de nuestros Padres de la Patria, Juan Pablo Duarte, Matías Ramón Mella y Francisco del Rosario Sánchez”.    

Hablar hoy del bicentenario del natalicio de Juan Pablo Duarte es hablar del natalicio del autor intelectual del país que nos vio nacer y por el que debemos luchar para que sea el reflejo de ese ideario.   Honrar una vida de sacrificios, que en definitiva fue la vida que nos dio la libertad, debe ser para todos los dominicanos un deber. 

Celebremos este bicentenario de Juan Pablo Duarte y Diez, teniendo presentes sus ideas, entrega y sacrificio, él constituye un paradigma de honestidad y transparencia en el cumplimiento de sus deberes cívicos y patrióticos y es reflejo de una de las formas más puras del amor: "El amor por la patria".

“Trabajemos por y para la patria, que es trabajar para nuestros hijos y para nosotros mismos”seamos los héroes que día a día luchan por hacer de República Dominicana el país que soñaron y llevaron con altos riesgos de vida y sacrificio nuestros libertadores para que hoy alcemos con orgullo el nombre de Nuestra Dominicanidad. 

Acojamos nuestro lema nacional, “Dios, Patria y Libertad”, como un valor que encierra en sí mismo los principios liberales y democráticos por los que vivieron; un valor que nos guíe en nuestro accionar como seres humanos y como ciudadanos, y difundamos su mensaje para que nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos se erijan con orgullo como dominicanos con una inquebrantable identidad nacional. Honor a quien honor merece. ¡Qué viva la Patria! ¡ Viva Juan Pablo Duarte! ¡Viva la República Dominicana!


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